15 January 2008

En La Guarida


El día 4 de Enero de 2008, en la mismísima Playa de Las Canteras, ocurrió lo impensable: Frogcircus (una parte) se marcó una fugaz e inolvidable actuación acústica. Fue en La Guarida.

La Guarida es un bar en plena avenida de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria). Un sitio privilegiado para tomar unas copas y oír buena música sin dejar de ver el mar. No es muy grande, pero tiene el suelo a 2 niveles, así que tocando abajo, la cosa queda muy aparente. Hay fotos que lo demuestran.

Se nos ocurrió a Stone y a mí que, ya que estábamos en Las Palmas de GC, podíamos aprovechar para hacer algo así. Así que nos preparamos un puñado de canciones y lo hicimos.


El local es manejado por 2 elementos esenciales: Marcos y Giuliano. Son 2 tíos que te lo ponen todo muy fácil. Gracias a ellos.

Se llenó con un puñado de nuestros amigos, con los clientes habituales y con alguno que pasaba por allí y se hizo un huequillo.

Estuvo más que bien. La gente lo pasó de miedo. Stone se dejó la garganta allí mismo. Hay fotos que lo demuestran. Hasta hice coros. Sonaba bien (contábamos con la supervisión de Gonzalo, gracias desde aquí). Todo en su sitio. Limpito y coherente. Por suerte fue inolvidable. Por suerte porque la cámara de vídeo me la jugó y no pude inmortalizar el momento. Vale, fue culpa mía.

Una horilla después de terminar y por la insistencia de los asistentes volvimos a agarrar las guitarras e hicimos una nueva incursión. Era una oportunidad única de volver a tocar con Miguelo, quien agarró un cajón flamenco y se marcó unos ritmos y coros que… bueno, si has oído a Miguelo te lo podrás imaginar y si no, pues imagínate... con Miguelo todo suena bien. Gracias Jif. Ese fue el golpe de efecto definitivo y la gente lo disfrutó tanto como nosotros. Así culminamos con éxito una inesperada velada que... vale... se entiende, ¿no?



Y eso es todo. Un atípico momento que habrá que repetir. En La Guarida lo están deseando. La próxima vez, con la facción alemana, si es posible.

¡Hasta pronto (espero), amigos!

Sobre ranas, strippers y ropa interior de ambos sexos



Hola, soy Jorge otra vez. Vuelvo para contar mi versión de los hechos.

El día 13 de diciembre tuvo lugar un nuevo ataque a las más elementales normas del decoro. Ocurrió en el Sage Club.

Debería empezar diciendo que el Sage Club es un local enorme lleno de locales, lógicamente, mas pequeños, pero no lo voy a hacer. Puedes cambiar de sala y de música y de ambiente con solo andar unos metros, sin tener que ponerte el abrigo, etc. Tienen incluso piscina (por desgracia no me había depilado, así que no me atreví…). En Berlín hay muuuchos sitios así. Y siempre están muy bien acondicionados y funcionan muy bien. Que bonito.

Ya habíamos ensayado bastante e íbamos a vernos las caras con un montón de extraños. Compartimos el escenario con Shirley Holmes, un grupo berlinés marchoso y original.

El personal estaba a la altura y el equipo de sonido, también. La prueba me dejó bastante satisfecho. La batería estaba encima de una cama. Había cómodos sillones por el escenario. Están locos estos bárbaros.



Así que si no recuerdo mal, nos fuimos a casa a cenar unas cervezas y volvimos un rato antes de tocar.

El local estaba bastante animado cuando empezamos. Nos oíamos bien unos a otros así que por nuestra parte todo estaba bien. La gente respondía. Aplaudían y todo. Estaban atentos y no parecían darse cuenta de que encima de la barra había una chica con muy poquita ropa que bailaba de una forma muy… ¿hipnótica? También había un chico, creo, no estoy seguro, uno no puede estar atento a todo.

Así que la cosa fue calentándose hasta que llegamos al momento álgido de la actuación, donde nos sorprendió una lluvia de ropa interior femenina. Nosotros, como caballeros que somos, nos arrojamos sobre las prendas y nos las pusimos en la cabeza. Esta vez hubo una novedad: también cayeron numerosos gayumbos térmicos king-size. Un nuevo sector del público había descubierto a Frogcircus. Bien.

En mi opinión tocamos muy bien conjuntados. Yo ya estoy familiarizado con los muchachos y ellos conmigo, así que todo empieza a sonar como debería. Y la cosa promete. Parece que hay equilibrio, movimiento y un sonido personal.




Todo salió bien. Tocamos un par de bises, la gente aplaudió mucho y… se acabo.

Fuimos al camerino a reponernos con unas birras. Debería decir que los camerinos están detrás del escenario pero a un nivel mas bajo. Gracias a eso, la cerveza se conserva a una temperatura ideal dentro de la nevera. Pero no voy a hacerlo.

Y ahí ocurrió lo único que no me gustó de toda la noche. Estábamos en el camerino y la chica ligera de ropa no dejaba de ir y venir y cada vez que venía se cambiaba de ropa delante de los espejos y se ajustaba bien las diferentes piezas y nos preguntaba que tal y se iba. El chico también, creo.


Luego ya seguimos la fiesta con los amigos. Yo me volvía a Gran Canaria 2 días después así que había que aprovechar. Con los gayumbos puestos encima de los pantalones nos fuimos a…